Todas las mujeres hemos sido dotadas con un instinto de lucha. Nos lo han reconocido siempre por ser las elegidas para traer los hijos a la vida y cuidar de ellos.
Nos comparan con ángeles guardianes y leonas cuando se trata de protegerlos, pues una valentía interna nos impulsa a sacar las garras para defenderlos.
Sin duda todas tenemos ese amor maternal que nos hace súper poderosas.
Sin embargo este artículo no se trata de madres ni de hijos, tampoco de mujeres que luchan por cumplir sus sueños. Aquí hablaremos de mujeres con un llamado y una misión más allá de su entendimiento.
Hablamos de mujeres de fé, mujeres que aman a Dios por sobre todas las cosas y están dispuestas a obedecerle en todo para cumplir con sus propósitos.
Es verdad que todas las mujeres luchamos valientemente contra los obstáculos de la vida. Pero cuando hablo de «guerra» no me refiero a esas aflicciones terrenales.
Estamos hablando de una realidad en el mundo espiritual, esa de la que Pablo escribe en su carta a los Efesios.
«Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.» Efesios 6;12
Estamos hablando de la guerra espiritual. Una guerra que no podemos ver pero que está ahí llevándose a cabo, constantemente, en la dimensión del Espíritu.
Y es en este plano en donde ganamos la batalla por la salvación y libertad de nuestro esposos, nuestros hijos, nuestra familia.
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Si ya has oído hablar de este tema y te sientes identificada, y entiendes la importancia de convertirte en una «Mujer de Guerra», quiero compartirte 7 cualidades que harán de ti esa mujer indestructible.
1. Convicción e identidad
Tener la convicción y revelación de Jesucristo como el hijo del Dios viviente, y nuestro Salvador, nos da las llaves del reino para gobernar con autoridad y vencer cualquier batalla.
Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
S. Mateo 16:15-19 RVR1960
Quiero que lo vuelvas a leer, y te fijes cómo después de que Pedro le declara a Jesus, su fe y convicción de que Él era el Cristo, el hijo de Dios, entonces él Señor también le declara o enfatiza que sabía que él era Pedro.
Y luego dice…y sobre esta roca edificaré mi iglesia…etc.
Ahora, probablemente hayas escuchado o leído que lo que Jesús le quizo decir a Pedro con esta frase, significaba el trabajo y misión que haría por la iglesia de Cristo.
Lo cual me parece acertado, sin embargo, quiero que notes algo mucho más profundo aquí.
Años atrás mientras leía este pasaje, el Espíritu Santo me hizo entender algo maravilloso.
Fíjate, el Señor dice, «sobre esta roca». Una roca es algo duro, fuerte, inamovible o difícil de mover.
Por un lado, podríamos mencionar que al decir «roca» se refería a Pedro.
Pero si lo ves de otro ángulo, quiero que entiendas que, «sobre esta roca», quiere decir: «sobre esta verdad», «sobre este pilar», «sobre esta revelación». ¿Y cuál es ésta revelación?
La que Pedro había creído y declarado segundos antes, «tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente».
¿Lo puedes ver?
La iglesia de Cristo está formada por aquellos que tienen esta revelación.
Si esta verdad, es tú verdad, si crees y sabes con toda certeza que Jesucristo es el hijo de Dios, tu salvador, entonces el infierno no prevalecerá contra ti, además tendrás las llaves del reino de los cielos y la facultad para atar y desatar en la tierra y en el cielo.
Sin esta revelación, es imposible participar de las batallas espirituales, pues tenemos acceso a ellas y la victoria, solamente a través del conocimiento de quién es Jesucristo en verdad.
Pero no basta sólo con saber quién es Jesucristo, también necesitas saber quién eres tú.
¿Sabes tú quién eres realmente?
Hija de Dios, coheredera con Cristo, propiedad redimida, nación santa, rey y sacerdote…
¿Sabes que Dios conoce tu nombre, que no eres una más del montón? ¿Sabes que el te ama, que a sus ojos eres santa, que te ve como su hija, su heredera?
Dios sabe lo que Él te ha dado, poder y autoridad para hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo y nada te dañará (Lucas 10:19).
Pero… ¿Lo sabes tú? ¿Realmente lo crees con lo más profundo de tu ser?
Una mujer de guerra, está definida por su identidad como hija de Dios y coheredera con Cristo. Ella está sentada en lugares celestiales, junto a Cristo Jesús en autoridad.
Si quieres ser una Mujer de Guerra, es primordial que tengas la convicción de quién es Cristo y quién eres tú en Él.
Recuerda que tu fe es tu escudo, con el que podrás apagar los dardos del enemigo (Efesios 6:16).
2. Obediencia y comunión
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. S. Juan 14:23 RVR1960
La obediencia debe ser una cualidad básica en un hijo de Dios. El obedecer significa humillarse, doblegar el orgullo, rendirse a su voluntad.
Habrán ocasiones en las que Dios te pida hacer algo que racionalmente pareciera una locura, y en ese momento tendrás que decidir si obedecer a su voz, u obedecer a tu razonamiento.
Cuando le obedeces, también le estás dando una prueba de tu absoluta confianza en Él.
La obediencia además te da acceso a una mayor profundidad en tu comunión con Dios.
Tener comunión con Dios es base fundamental de la fe cristiana. Pues sabemos que el sacrificio de Jesucristo rompió el velo que nos separaba de Dios, y nos dio acceso libre para estar en su presencia.
La mujer que sea llamada a la guerra espiritual, necesita y debe estar en permanente comunión con el Espíritu Santo de Dios, ya que es Él quien nos prepara, capacita, nos envía y nos guía paso a paso en cómo orar, interceder, y obtener la victoria sobre el enemigo.
No ahondaré mucho en este tema porque creo que es algo básico que todo cristiano conoce. Sin embargo, quiero dejarte abajo, 2 versículos relacionados, en los que puedas meditar.
Designa una hora del día y un lugar en el que puedas estar a solas con Dios, sin interrupción, para adorarlo, hablar con Él, leer su palabra, conocerlo y escuchar su voz.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
S. Juan 15:5
La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.
Salmos 25:14
3. Amor y fe
El amor y la fe son dos ingredientes inseparables que necesariamente debe poseer una mujer de guerra.
Cuando intercedemos por nuestra nación o peleamos por nuestra familia, es el amor y la fe esa fuerza que nos mueve a doblar las rodillas y a creer firmemente que todo lo que hagamos dará su fruto a su tiempo y nada será en vano.
Es necesario aprender a amar como Dios ama. No mirando la apariencia externa, ni los errores humanos, sino, el anhelo del corazón de Dios, de salvar, perdonar y bendecir a cada ser humano, a pesar de sus errores.
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1 Corintios 13:4-5, 7
El amor tiene un poder impresionante en la guerra espiritual. Cuando el amor es más fuerte que el pecado (1Pedro 4:8), los demonios son atormentados, no lo soportan, y tarde o temprano son descubiertos para ser expulsados.
¿Qué podemos decir de la fe?
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Hebreos 11:6
Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. S. Mateo 21:21
Así grites, llores, o patelees, si no tienes fe, solo estarás lanzando dardos al vacío.
En una mujer de guerra no puede existir sombra de duda.
La fe es la llave que te abre la puerta al mundo espiritual, y es el escudo con el que podrás apagar los dardos de fuego del enemigo (Efesios 6:16).
4. Negación y entrega
Cada mañana al despertar mi oración es: «Señor, hoy te entrego mi vida, mi familia, y todo lo que me has dado. Hoy yo crucifico mi carne y me niego a mí misma, yo menguo para que tú crezcas en mi, porque ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi».
Bueno es un poco más larga, pero básicamente así.
Cuando oras o intercedes por alguien o alguna situación en particular, no me refiero a esas oraciones casuales, sino cuando te comprometes a interceder hasta conseguirlo, la negación y la entrega van de la mano.
A negación me refiero, a cuando por ejemplo estás orando para que Dios obre en una persona con la que tienes una relación dificultosa y que de alguna manera te causa algún daño, y cada día que interactúas con esta persona hay mucha fricción y quizá discusiones, entonces necesitas crucificar tu carne, negarte a ti misma para dar una respuesta blanda y aplacar la ira en vez de encenderla más (Proverbios 15:1).
Negación, significa que no voy a actuar o reaccionar carnalmente, sino a la manera de Cristo, dándole al Espíritu Santo el control de mi ser, para que sean sus frutos (Galatas 5:22) los que me gobiernen.
De igual manera necesitamos entregarle a Dios el control total de cada situación y área de nuestra vida.
Quiere decir, que en vez de reaccionar con ira o tratar de defenderte, vas a entregarle al Señor la situación y cada ofensa hacia ti. Recuerda que Dios es el que venga nuestros agravios y nos hace justicia.
Una mujer de guerra no puede darse el lujo de proferir mal contra otra persona, debemos actuar y reaccionar siempre con sabiduría
5. Visión y enfoque
Una Mujer de Guerra, quien se ha entregado a servir al Señor por medio de la oración e intercesión, debe tener una visión clara y permanecer enfocada en la batalla.
En primer lugar debemos pedir al Espíritu Santo la revelación de cuál sea la voluntad de Dios, su propósito y su visión, y entonces clamar por ello, arrebatarlo y establecerlo en el mundo espiritual.
La visión de Dios debe convertirse en tu visión, y debes visualizarlo constantemente en tu mente y corazón, creerlo ya hecho, llamando a las cosas que no son como si fuesen (Romanos 4:17), aunque físicamente veas todo lo contrario.
No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 2 Corintios 4:18
En segundo lugar, necesitamos estar enfocadas en la voluntad de Dios y perseverar hasta conseguirlo. Muchas veces el enemigo querrá distraernos, trayendo situaciones que te harán dudar sobre lo que intercedes, por eso es muy importante mantener el enfoque, pese a cualquier obstáculo.
Debemos estar conscientes de que no servimos a nuestros deseos, sino al anhelo del corazón de Dios.
6. Compromiso, disciplina y perseverancia
Cómo cordón de 3 dobleces, para hacernos más resistentes, es necesario aplicar juntamente, el compromiso con Dios, la disciplina y la perseverancia.
Si hay compromiso, pero no hay disciplina, vamos a terminar distrayéndonos. Si hay disciplina, pero no hay perseverancia, en algún punto, desfalleceremos.
El compromiso con Dios es un aspecto muy importante en la guerra espiritual. Debemos estar conscientes, de que no servimos a cualquier persona, sino al Rey del universo.
Y si eres una mujer de guerra, no te puedes dar el lujo de retractarte, debes persistir con fe, amor y valentía en lo que Dios ha depositado en tu corazón.
Recuerda, el que persevera, alcanza.
7. Valentía
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Josué 1:9
Está de más decir que una mujer de guerra debe ser valiente. Pues en sí la palabra guerra ya nos denota peligro, obstáculos, y riesgo. Sin embargo lo quiero recalcar, porque al mismo tiempo que escribo todo esto, me estoy hablando a mí misma.
Dios nos manda a ser valientes, además también nos promete estar con nosotros a donde quiera que vayamos. Y es esta promesa la que nos da la seguridad de que todo estará bien porque es Él quien tiene el control.
Decide ser valiente y da el paso, del resto se encarga Dios.
Valientes para decir Sí, valientes para decir No, valientes para defender lo justo, valientes para corregir al que va por mal camino, valientes para amar al que te odia, valientes para libertar al cautivo, valientes para echar fuera a los demonios, valientes para hacer lo que tienes que hacer.
¿Quieres ser una Mujer de Guerra?
Una mujer de guerra es una mujer valiente y esforzada, que vence sus temores. El mundo y sus pasiones no la pueden subyugar, pues ella conoce bien su posición y está enfocada en cumplir los planes de Dios.
Una mujer de guerra no se rinde ante la adversidad, su fe ardiente la mantiene pie para continuar con lo que se propone, pues sabe que su victoria es segura.
Una mujer de guerra pelea por su casa y su familia, está siempre armada y lista para defender a los suyos ante los ataques del enemigo.
Ella está dispuesta a darlo todo para cumplir la voluntad del Padre. Negarse a sí misma, es su pan de cada día. Se ha despojado de su voluntad para rendírsela a su Señor y está atenta a su voz para obedecer inmediatamente.
Es una mujer con hambre y sed de justicia, con un amor compasivo por la humanidad
Es una mujer que conoce el corazón del Padre, y anhela cumplir sus deseos.

10 Comentarios
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Mensaje de gran valor, para tomar fuerzas y seguir adelante con lo que Dios tiene para mi familia y ser de ayuda a otros ❤️
Bendiciones!!!
Ahora si puedo decir soy feliz!!
Woo bello
Gracias!!
💜 Gracias Marlene. Dios te bendiga 🙌
Bendecido día excelente enseñanza y contenido de las características de las Mujeres de Guerra. Un fuerte abrazo Dios los bendiga 🤗🙏
Gracias a ti Loli, Dios te bendiga! 💜
Inprecionante enseñanza yo ahnelo ser una guerrera
Gracias Hilda 💜 únete a Mujeres de Guerra en http://www.mujeresdeguerra.org
Waooo poderosa enseñanza, una mujer de guerra así, el enemigo la mirará de bien lejos… bendiciones!
Ameeen 🙌 Bendiciones 💜
Buenos días, se pueden descargar estos temas? Me gustaría imprimirlos para leerlos mejor, gracias
Claro, los puedes guardar para leerlos luego. ¡Bendiciones!