¡Basta de vivir con miedo mujer!
Hoy una vez más pude comprobar que, como lo dice la canción, ¡YA NO SOY ESCLAVA DEL TEMOR!
Después de 21 años de vivir con miedo, timidez, inseguridad, puedo decir que realmente Jesucristo me hizo libre!
El miedo, mujer, viene para manipularte, esclavizarte, paralizarte, bloquearte y detener el propósito de Dios en ti.
Es hora de perder el miedo. ¡No!
El miedo no se lo pierde, mujer, al miedo hay que echarlo fuera.
¿Por qué?
El término perder, significa dejar de poseer algo que te pertenecía. Decimos que perdimos algo, cuando este, era algo que realmente necesitábamos, que queríamos o amábamos, que ahora nos hace falta, que nos duele, que lo vamos a extrañar, y que lo vamos a buscar o a reemplazar con algo más.
El término perder, significa dejar de poseer algo que te pertenecía. Decimos que perdimos algo, cuando este, era algo que realmente necesitábamos, que queríamos o amábamos, que ahora nos hace falta, que nos duele, que lo vamos a extrañar, y que lo vamos a buscar o a reemplazar con algo más.
Sin embargo, el miedo, mujer, no te pertenece, no es parte de ti. Dios no te creó con miedo y no lo necesitas.
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Primero debes entender algo muy importante. El miedo es un espíritu, al cual tu tienes que encararlo y echarlo fuera de tu vida, expulsarlo a lo más profundo del abismo.
Por eso yo no estoy de acuerdo con esa frase cuando te dicen. Si debes hacerlo, hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo.
¡No! Es que yo no puedo acostumbrarme a vivir con un espíritu que va a intentar siempre paralizarme y tratar de ponerme de acuerdo a con el, no sé puede, porque él trabajo de él, es ese, detenerte. Yo no puedo, agarrarlo de la mano y decirle, ok miedo vamos, pero cállate. Es que no lo va hacer, porque esa no es su asignación. Su asignación es callarme a mi.
Entonces mujer, el miedo no lo pierdes, lo expulsas de tu vida para siempre y con fe.
