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¿Cómo superar una ofensa y estar dispuesto a perdonar de verdad?

¿Cómo superar una ofensa y estar dispuesta a perdonar de verdad?

Querida lectora, si estás aquí, probablemente estés pasando por una relación dolorosa, ya sea de pareja, amistad o familiar. Sea cual sea el caso, esta situación quizá te esté provocando lágrimas y decepción.

Mujer, en la vida ciertamente te van a lastimar, sobre todo quienes más amas y en quiénes más confías, a veces a propósito, otras veces sin intención.

Cualquiera fuere la circunstancia, victimizarte no solucionará nada.

Primero, tienes que entender que todos podemos fallar en algún momento, porque somos humanos. En esta vida todos estamos en un proceso de crecimiento, nadie nació sabiendo cómo conducirse en la vida a la perfección sin perjudicar a otros. Y cada persona es diferente, actúa y reacciona distinto.

La persona o las personas que te han lastimado, lo más probable es que lo hicieron sin intención, sobre todo aquellas que de verdad te quieren. Cometieron un error, como lo hacemos todos. Quizá también están sufriendo por haberte fallado, porque no supieron actuar con sabiduría.

 

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Segundo, tienes que aprender a ver las ofensas, desde la perspectiva de Dios.

Salte de la ecuación, crea una imagen mental y colócate frente a frente a esa persona, luego sal de esa posición, e imagina que la ofensa ya no cayó sobre ti, y la persona que te lastimó queda ahí, solo con Dios.

Ciertamente, cada uno dará cuenta a Dios por sus acciones. Y tú no eres Dios.

Sin embargo, piensa en algo.
¿Qué hace Dios? ¿Le va a reprochar para hacerlo sentir culpable? ¿Tratará de vengarse?
Ciertamente quién obra así, se llama diablo. Y si nos ponemos a analizar, ¿Cuántas veces no nos hemos dejado usar nosotras por Satanás?

Enojarte, es normal, y probablemente la relación no vuelva a ser la misma. Pero toma la posición correcta, la una de hija de Dios. Comprende que esa persona, también se está haciendo daño a sí misma.

Es mejor llorar en silencio delante de Dios, que dejarte usar por el diablo y juzgar a tu hermano.

Dios es un Dios de amor, el nos abre los abrazos, y nos perdona cuando de corazón sincero nos arrepentimos y confesamos nuestras ofensas para convertirnos de nuestro mal camino.

Tú como hija de Dios, también estás llamada a perdonar.
No te vuelvas en una emisaria del diablo, más bien ora por tu hermano y bendícelo.
Recuerda, que él o ella, tan solo es un ser humano, muchas veces débil e influenciable por el enemigo.

Discutir para ver quién tiene la razón, solo va a empeorar la situación. Sé sabia y domina tu carne para darle lugar a tu espíritu.

Posiciónate alado de Cristo, y ama a tu prójimo como a ti mismo.

Querida lectora, si haces estos dos ejercicios de reflexión, será mucho más fácil poder abrir tu corazón y perdonar. Es más, podrás despojarte de esa herida y ser empática con la otra persona, que necesita corregirse y enderezar su camino con el amor de Cristo. 

Entenderás, que no debes sentirte lastimada.

PD: Si este artículo ha sido de bendición para tu vida, déjanos tus comentarios abajo. Gracias

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