"Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas".
Muchas veces me he preguntado. ¿Qué pasó con el estilo de vida que tenían los primeros cristianos que se describe en el libro de los Hechos, capítulo 2: 44 – 45?
«Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno».
No sé a ti, pero a mi me conmueve las entrañas cada vez que lo leo. Es uno de mis versículos favoritos. Aquellos primeros creyentes vivían una fé verdadera, íntegra, llena de amor, de humildad y en familia.
Se puede decir que éstas realmente cumplían lo que mandó nuestro Señor Jesús, «que se amén unos a otros».
¿Pero, cuánto tiempo duró esta hermosa convivencia, y qué pasó con la iglesia a lo largo del tiempo para que dejasen de ver los unos por los otros?
¿Cómo está la iglesia de Cristo hoy en día? ¿Se ocupa de suplir las necesidades físicas, tanto como las espirituales, de cada uno de sus miembros?
Vemos tantos ministerios en las iglesias en la actualidad, que de niños, adolescentes, mujeres, de hombres, de adoración, evangelísticos, etc. Y todo eso está muy bien, ya que tiene un un buen fin y propósito.
¿Pero por qué olvidamos el ejemplo que nos dieron nuestros primeros hermanos en Cristo?
¿Dónde están los ministerios encargados de ayudar y suplir las necesidades de sus propios miembros, dónde están los Felipe y Esteban, encargados de atender a las viudas y pobres?
Quiero que lo vuelvas a leer conmigo.
«No había entre ellos ningún necesitado… repartían a cada uno, según su necesidad».
¡Hoy vemos a los pastores pidiendo la ofrenda y el diezmo a como de lugar! Y muchas veces cargando con culpas a los que no tienen para dar. Cosa que desencanta y hace a algunos alejarse cada vez más.
¿Qué les impide a los pastores e iglesias organizarse y levantar un ministerio que se encargue de suplir las necesidades de sus miembros como lo hacían los primeros seguidores de Cristo?
Acaso no dijo Jesús, «en esto conocerán que son mis discípulos, en que os améis unos a otros».
Juan 13:35
Pero sé no todos hacen caso omiso al amor fraternal y a su responsabilidad de suplir las necesidades de sus miembros.
Es maravilloso ver como una iglesia como la de River Church del Pastor Dante Gebel, está haciendo esta labor tan importante y hermosa de compartir con sus miembros y dar al más necesitado, no sólo de su iglesia, sino a también a gente muy necesitada que aún no conoce de Cristo.
Como él mismo lo dice en sus publicaciones en redes «Esto es iglesia». ¿Acaso existe otra manera?
Sé que hay muchos más pastores que siguen el ejemplo de la iglesia primitiva, aunque no lo publiquen abiertamente y podamos verlo como en este caso.
Sueño con que un día podamos volver a ser como esa iglesia primitiva, más madura, comprometida y unida. Creo que un día volvamos a ver la respuesta a la oración de nuestro Señor Jesucristo, cuando pidió al Padre, que sus discípulos fuésemos uno.
Oro para que él Espíritu Santo nos llene de ese amor fraternal, libre de egoísmos y de individualismo.
